Autor, año, título de un artículo, nombre de una revista y hasta número de páginas: a simple vista, una referencia creada por inteligencia artificial puede parecer perfectamente real. El problema aparece cuando intentás buscarla y descubrís que nunca existió. Las referencias bibliográficas inventadas por IA, conocidas como “referencias fantasma”, ya se convirtieron en un problema para trabajos académicos e investigaciones.

La Biblioteca Central de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam) volvió a advertir sobre este fenómeno y publicó una guía sencilla para comprobar citas antes de incorporarlas a un trabajo. El riesgo está justamente en que estas referencias no suelen verse absurdas: pueden combinar autores reales, revistas existentes, fechas plausibles y títulos que encajan perfectamente con el tema.

Por qué una cita falsa puede pasar desapercibida

Los modelos generativos trabajan produciendo texto probable, no consultando necesariamente una base bibliográfica en tiempo real cada vez que responden.

Por eso, cuando se les pide una fuente académica, pueden reconstruir una referencia que “suena” correcta a partir de patrones: un investigador que efectivamente trabaja sobre ese tema, una revista real y un título verosímil. El resultado puede tener formato APA impecable y, aun así, corresponder a un artículo inexistente.

El problema no termina ahí, también puede ocurrir que el artículo exista pero tenga mal el año, los autores, las páginas o el DOI, o que la fuente sea real pero no sostenga la afirmación que la IA le atribuye.

REFERENCIAS FANTASMAS. La Unsam hizo una guía para saber cómo verificar si una cita es real o no. / CAPTURA DE PANTALLA

Paso 1: abrir el enlace

El primer control es el más rápido. Si la referencia incluye una URL o un DOI, hay que abrirlo y comprobar que lleve efectivamente al artículo citado. No alcanza con que el enlace funcione: el título, los autores y la publicación tienen que coincidir con lo que figura en la bibliografía.

Si el DOI dirige a otro trabajo o directamente no existe, es una señal clara para revisar la cita.

Paso 2: buscar el título exacto

Si no hay enlace, la Unsam recomienda copiar el título completo y buscarlo entre comillas en Google o Google Scholar.

Las comillas obligan al buscador a rastrear esa frase exacta. Para afinar el resultado también se puede agregar el apellido del autor.

Si después de probar en más de una fuente académica no aparece ningún registro coincidente, la referencia puede haber sido fabricada.

Paso 3: ir directamente a la revista

El tercer chequeo sirve cuando la referencia parece especialmente convincente.vHay que buscar el sitio oficial de la revista, localizar el volumen y número que aparecen en la cita y revisar su índice. Si el artículo no figura entre los trabajos publicados allí, la referencia no coincide con la fuente original.

Este paso también permite detectar errores más pequeños, como páginas incorrectas o años cambiados.

La regla más importante: no copiar sin verificar

La IA puede servir para encontrar pistas, resumir textos o ayudar a ordenar una búsqueda, pero una bibliografía generada automáticamente no debería pegarse directamente en un trabajo práctico, una tesis o una investigación.

La recomendación de la UNSAM es simple: cada referencia debe poder localizarse y verificarse en su fuente original. Si algo no aparece, conviene descartarlo o consultar una biblioteca antes de usarlo.